“5. Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; Tú sustentas mi suerte.”
Salmo 16:5
Una de las cosas que se nos enseña desde pequeños, es la de prepararnos para nuestro futuro, de hecho la preocupación principal de los padres es esforzarse en darles una buena educación a sus hijos para que sean buenos profesionales, y que logren un buen futuro, especialmente que sean exitosos en el aspecto monetario, dando a entender con esto que la principal preocupación del hombre o mujer actual reside en lograr bienes materiales, y por eso se influye con esa idea a nuestros hijos para que sean personas “realizadas” al lograrlo, quizás usted pensará en cuál es el problema de ser así, pues no hay nada de malo en ello, pero lo que no nos damos cuenta es que con ese planteamiento, lo que estamos haciendo es sacar a Dios de nuestra vida, y abocarnos a vivir independientes y lejos de lo que las sagradas escrituras nos enseñan.
Dios es Dios, y seguirá siéndolo, y nosotros solo somos su creación, nuestra vida depende de Él, y no de nosotros ni de lo que somos capaces de lograr, no podemos darnos el lujo de vivir separados de Dios, por eso, el salmista, inspirado por el Espíritu Santo, deja escrito esta declaración: “Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa”, en otras palabras nos dice, Dios es nuestro futuro, Él es nuestra herencia, Él es nuestro sustento, nuestra hambre y nuestra sed, ya sea física, emocional, o espiritual, es Él..!! Solo debemos confiar y esperar solo en Él..!! Además el versículo termina diciendo: “Tú sustentas mi suerte”, o sea, nuestro destino es Dios, en sus manos está el bendecirnos, en sus manos está nuestra vida, nuestro presente, nuestro futuro, y nuestra eternidad. Maravilloso Dios.
Pr. Herman Gajardo P.


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