“13. Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre.”

Salmo 139:13

A fines de los años 70, mi hermano y amigo Samuel Núñez Ortiz, acá en Chile, escribió una hermosa canción titulada “La sinfonía de mi ser”, en cuyo coro decía: “En las entrañas de mamá, Tú me tejiste de verdad, no hay tejido que a los tuyos pueda comparar, y Tú formaste mis riñones, y mi cerebro es obra tuya, Mis huesos y mis músculos con tus manos elaboraste Tú, te doy gracias por haberme hecho a mí, por haberme hecho así…” y esta letra, está basada precisamente en el versículo del Salmo que leemos hoy, pues Samuel, al igual que David, reconociendo la gran obra creadora de Dios, magnifica el poder y soberanía de nuestro maravilloso Dios de amor, quien nos creó y nos hizo. El versículo leído dice: “Porque tú formaste mis entrañas”, enfatizando que fue Dios, pues no somos el resultado de una casualidad evolutiva.

Luego, en el versículo leemos: “Tú me hiciste en el vientre de mi madre”, recalcando la autoría de Dios, de la existencia de cada uno de nosotros, pues fue Él, y es solo Él quien tiene todo poder. Si decimos creer en Dios, entonces debemos aceptar todo lo que las sagradas escrituras nos declaran, bien escribió David también: “Reconoced que Jehová es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado” (Salmo 100:3), y esto, es lo que creemos, y también pregonamos.

Pr. Herman Gajardo P.