“2. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; Has entendido desde lejos mis pensamientos.”
Salmo 139:2
En este versículo que leemos hoy, David, el salmista, describe las veces en que ha visto, o ha sentido, que la Presencia de Dios ha estado con él, y reconoce la misericordia y cuidado que el Señor ha tenido, y dice: “Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme”, o sea, él sabe que Dios está siempre a su lado, que su Presencia lo acompaña en todo tiempo, cuando trabaja, cuando estudia, cuando se cansa y se tiene que sentar, cuando se incorpora y se levanta cada día, ya sea física o emocionalmente, pues es Dios el que levanta nuestra cabeza, el que renueva nuestras fuerzas, el que incluso “multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas” (Isaías 40:29), por lo cual, la actitud de David, es un hermoso ejemplo a seguir, para aprender a esperar cada día en el Señor.
Luego, en el mismo versículo, agrega: “…Has entendido desde lejos mis pensamientos”, o sea, David sabe que Dios escudriña nuestros corazones, y conoce nuestros deseos, aún sin nosotros dárselos a conocer, pues Él es Dios y todo lo sabe. Hay un versículo, en otro salmo, que dice: “Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón” (Salmo 37:4), incluso, el profeta Isaías, al respecto escribió: “Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído” (Isaías 65:24), es que Dios realmente “tiene cuidado de nosotros” (1 Pedro 5:7). Dios nos conoce, nos entiende, y tiene un propósito para cada uno de nosotros, solo debemos acercarnos a Él, y obedecer a su voz.
Pr. Herman Gajardo P.


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