“15. No fue encubierto de ti mi cuerpo, Bien que en oculto fui formado, Y entretejido en lo más profundo de la tierra.”

Salmo 139:15

En este versículo que leemos hoy, David sigue escribiendo acerca de lo maravilloso de nuestra formación y crecimiento en el vientre de nuestras madres; en ese tiempo, la ciencia y la tecnología que conocemos hoy aún no existía, por lo cual, David muy poéticamente describe ese proceso, y dice: “No fue encubierto de ti mi cuerpo…”, y esto, pues David sabía y reconocía que Dios estaba detrás de todo esto que es tan maravilloso, y declara que Dios está en control de su creación, pues Él todo lo ve. Luego, agrega: “…bien que en oculto fui formado “, y esto, pues nada está oculto a los ojos del Señor, y la orden de vida dada ya se estaba gestando, en oculto a los ojos de David, y también a los nuestros, exceptuando lo que la tecnología nos permite apreciar hoy.

El versículo termina con la siguiente declaración: “…Y entretejido en lo más profundo de la tierra”, dándonos a entender que Dios, en su soberanía, nos formó usando tierra como material, según leemos en la Biblia cuando creó a Adán, pero especificando que el soplo de vida lo entregó Él directamente. Maravilloso Creador, que nos diseñó con tanta prolijidad, que hoy la ciencia reconoce al cuerpo humano como una “máquina perfecta”. En Google podemos leer que: “El ser humano es una máquina maravillosa, precisa y eficiente. El cuerpo humano tiene una estructura dinámica de huesos, músculos, nervios y cartílagos; todos entrelazados, sincronizados y coordinados magistralmente para ejercer una función en conjunto”. Bendito sea el Señor..!!

Pr. Herman Gajardo P.