“23. Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos;”

Salmo 139:23

En este versículo que leemos hoy, David reitera al Señor las bellas palabras que fluyen desde su alma, con las cuales inicia este salmo, y ahora escribe: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón”, enfatizando una vez mas, su anhelo de ser una persona agradable a Dios, que su corazón sea realmente de acuerdo a su voluntad, demostrando así que él no quiere esconder nada al Señor. David, en cierta ocasión le falló al Señor, y en su oración de arrepentimiento expresa: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí” (Salmo 51:10), y con esas palabras demuestra su sinceridad y mucha angustia al darse cuenta que su pecado le apartó de Su Presencia, y le ruega a Dios por clemencia.

Luego, el versículo termina diciendo: “Pruébame y conoce mis pensamientos”, con estas palabras David se despoja de todas sus aprensiones, de sus miedos, de sus vergüenzas, y se presenta delante del Señor, con la esperanza de ser examinado y aprobado, pues tiene la certeza de que no esconde nada malo, ni nada que a Dios pueda desagradar. Quizás ese mismo sentir debiera haber en nosotros, y poder esforzarnos cada día para presentarnos delante de Dios, con la seguridad y alegría que Jesús lavó todos nuestros pecados, al morir en nuestro lugar en la cruz del calvario, y mantenernos en santidad para agradarle y poder ser usados por Él, y cumplir el propósito de nuestra existencia. Dios nos conoce, antes de llegar a Él.

Pr. Herman Gajardo P.