“4. Pues aún no está la palabra en mi lengua, Y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda.”

Salmo 139:4

Qué tremenda declaración hace David, al escribir este versículo que leemos hoy, pues reconoce y enfatiza que Dios todo lo sabe, que Él conoce las intenciones de nuestro corazón, que Él está al tanto de todas nuestras necesidades, que Él es Omnisciente (Conocimiento de todas las cosas reales y posibles), y esto es un atributo exclusivo de Dios, pues solo Él todo lo sabe. El versículo dice: “Pues aún no está la palabra en mi lengua, Y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda”, qué tremendo..!!, qué maravilloso..!!, o sea, dice que aún antes que nosotros hablemos, Dios ya sabe lo que vamos a decir..!!, y esto, pues Él, al examinar nuestro corazón, nuestros sentimientos, nuestra mente, ya sabe lo que estamos pensando decir.

Es interesante asimilar esta enseñanza, pues en nosotros existe la tendencia a justificarnos por algo que no lo dijimos, o más bien, no lo hablamos, aunque sí lo pensamos, y al reconocer la grandeza de Dios, debemos tener presente que Dios escudriña también nuestros pensamientos; Jesús, en cierta ocasión dijo: “…cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón”, o sea, nuestros pensamientos, que nacen de los deseos de nuestro corazón, nos inducen a pecar, porque el pecado mora en nosotros, pero, como dijimos, Dios escudriña nuestros pensamientos, y nos da la mejor solución existente para no pecar: “estar en Cristo”, o sea, refugiarnos totalmente en Cristo, y Él nos guiará a toda verdad en santidad.

Pr. Herman Gajardo P.