“19. De cierto, oh Dios, harás morir al impío; Apartaos, pues, de mí, hombres sanguinarios”

Salmo 139:19

En este versículo que leemos hoy, el salmista cambia drásticamente de énfasis, pues en los versículos anteriores magnifica los atributos de Dios que nos benefician, pero ahora nos lleva a pensar en la soberanía y justicia del Señor pues dice: “De cierto, oh Dios, harás morir al impío”, o sea, David estaba consciente que Dios cumple su Palabra, y si Dios estableció sus mandamientos y preceptos para obedecerlos y guiarnos por ellos, entonces, el no hacerlo, inevitablemente nos traerá consecuencias que ya están establecidas en sus leyes, por lo tanto, el castigo merecido llegará, pues así Él lo dispuso, pero Dios es grande en misericordia y nos ha dado un Salvador, que es Jesucristo, y “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado” (Marcos 16:16).

Luego, el versículo termina con lo siguiente: “Apartaos, pues, de mí, hombres sanguinarios”, Amén..!!, debemos apartarnos de aquellos que aman el pecado, debemos entender que si Dios nos perdonó, entonces nos salvó, y ahora debemos apartarnos del pecado, y de todos aquellos que insisten en seguir pecando, en el Salmo 1 leemos: “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado” (Salmo 1:1), también el apóstol Pablo escribió: “Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo” (2 Timoteo 2:19). Debemos permanecer en santidad.

Pr. Herman Gajardo P.