“21. ¿No odio, oh Jehová, a los que te aborrecen, Y me enardezco contra tus enemigos?”

Salmo 139:21

En este versículo que leemos hoy, David abre su corazón y escribe lo que siente por el Señor, y habla acerca de su inmenso amor por aquel que nunca le ha fallado, que nunca lo ha dejado solo, que le fortalece en momentos críticos, que lo levanta cuando ha caído, que siempre está cuando lo necesita, que le da sabiduría, y tantas benditas cualidades que David había conocido y experimentado en su vida, lo cual lo llevó a tener a Dios como el motor de su vida, y sentía por Él una profunda devoción, lo cual lo lleva a escribir: “¿No odio, oh Jehová, a los que te aborrecen…?”, o sea, ay de aquel que se atreva a aborrecer a este Dios tan maravilloso, pues de inmediato perdería su amistad, su lealtad, y su confianza, incluso llega a decir que hasta siente odio por ellos.

Luego, el versículo agrega: “¿…Y me enardezco contra tus enemigos?”, David sentía un profundo amor por el Señor, y al igual que muchos de nosotros, queremos que todos conozcan a este poderoso y magnífico Dios que ha tenido misericordia de nosotros, de manera que aún los que aborrecen a Dios puedan tener un encuentro con Él. El apóstol Pablo escribió: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8). Le invitamos a asistir a un Culto evangélico este domingo, en que recordamos la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén.

Pr. Herman Gajardo P.