“12. Aun las tinieblas no encubren de ti, Y la noche resplandece como el día; Lo mismo te son las tinieblas que la luz.”
Salmo 139:12
Para Dios no existen límites, Él es Dios de lo imposible, de lo sobrenatural, de lo que nuestra mente no es capaz de asimilar ni entender, bien dijo el apóstol Pablo en su carta a los corintios: “sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte” (1 Corintios 1:27), o sea, Él hace lo que quiere, cuando quiere, y con quien quiere, como dicen las escrituras cuando Dios le promete un hijo a Abram: “¿Hay para Dios alguna cosa difícil?” (Genesis 18:14), y esto es así, pues para nosotros la oscuridad y las tinieblas inhiben nuestra visión, pero el versículo que leemos hoy, dice: “Aun las tinieblas no encubren de ti”, y agrega: “Y la noche resplandece como el día”, o sea, lo imposible para nosotros para Dios sí es posible.
Luego, el versículo termina con la siguiente declaración: “Lo mismo te son las tinieblas que la luz”, Dios es Dios, y sigue siendo Dios aún cuando muchos no quieren creer en Él, ni en su existencia, pues para su mente es demasiado asombroso e imposible, incluso deciden creer en teorías sobre el inicio de lo que existe, pero la Biblia, en relación a Jesucristo, declara: “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten” (Colosenses 1:16-17), por lo tanto, es irrefutable lo declarado por David en el versículo que leemos hoy. A Dios sea la gloria, la honra, y la alabanza.
Pr. Herman Gajardo P.


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