“14. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien.”

Salmo 139:14

La primera reacción frente a una grata impresión, es la alabanza, es hablar bien de aquello que consideramos bueno y agradable, por lo mismo, David el salmista, expresa aquí, en este versículo que leemos hoy, acerca de su sentir al reconocer la grandeza creativa de Dios, y escribe: “Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras”, y hoy nosotros también tomamos estas palabras de David, y las hacemos propias, pues alabamos al Señor, y no dejaremos de hacerlo, pues Dios se merece todas nuestras expresiones de gratitud y de alegría, y por eso le alabamos, y no debemos olvidar que “Él es el objeto de nuestra alabanza” (Deuteronomio 10:21), y además: “Porque grande es Jehová, y digno de suprema alabanza” (1 Crónicas 16:25).

Luego, el salmista agrega: “Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien”, maravillado, extasiado, anonadado, fascinado, embelesado, y tantos sinónimos que existen para tratar de explicar nuestro sentir cuando reconocemos la grandiosidad de Dios y su inmenso poder creador, que con su sabiduría sublime e infinita, cada día nos sorprende al revelarnos nuevas cosas, como le dijo un día a uno de sus profetas: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (Jeremías 33:3), Tremendo, Glorioso..!!, sólo debes “creer en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y tu casa” (Hechos 16:31), y la salvación nos da acceso a la vida eterna que Él diseñó para nosotros. Que tu alma lo sepa.

Pr. Herman Gajardo P.