“13. Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?
14. Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas.
15. Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?
16. Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.
17. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.
18. Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.”
Mateo 16:13-18
Jesús les preguntó a sus discípulos acerca de lo que la gente decía sobre quién era Él, y las respuestas eran variadas, casi todos lo comparaban o creían que era la reencarnación de el profeta Elías, de Jeremías, de Juan el Bautista, o alguno de los profetas, y estas respuestas, que a nosotros nos parecen hasta irrisorias, aún hoy en día hay mucha gente que no sabe nada de Jesús, y creen que fue un profeta, un maestro, alguien que hizo el bien, que hacía milagros, y que murió crucificado, no hablan de que al tercer día resucitó, pues eso es muy difícil de creer, y muchos solo saben de Jesús por lo que han visto en películas, y se hacen una idea según lo que la película enseña, jamás han leído la Biblia y solo opinan lo que por cultura general dicen saber de Él.
La respuesta del apóstol Pedro, fue una declaración tan fundamental, que Jesús lo felicita, pues Pedro le dice “Tú eres el Cristo, el hijo del Dios viviente”, y la respuesta de Jesús ante esta afirmación fue: “Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos”, Pedro había visto la gloria de Dios en Jesús, lo vió como el Todopoderoso, el que tenia autoridad sobre los demonios y sobre toda enfermedad y aún sobre la muerte, Jesús era todo lo que las escrituras hablaban del Mesías, del Cristo, y lo reconoce diciéndole “Tú eres el Cristo”, y eso se lo había revelado el Padre al ver a Jesús y tenerlo tan cerca. Esa declaración de Pedro la usa Jesús para decir “tú eres Pedro” (una piedra), más yo “sobre esta roca” este fundamento (esta declaración que hizo Pedro), o sea, su deidad, “edificaré mi Iglesia”, a la cual pertenecemos los que hemos creído en Él y en su sacrificio en la cruz, para darnos vida eterna. Maravilloso Salvador, Tú eres el Cristo, el hijo del Dios Viviente.
Pr. Herman Gajardo P.


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