“1. De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan.

2. Porque él la fundó sobre los mares, Y la afirmó sobre los ríos.

3. ¿Quién subirá al monte de Jehová?¿Y quién estará en su lugar santo?

4. El limpio de manos y puro de corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas, Ni jurado con engaño.

5. Él recibirá bendición de Jehová, Y justicia del Dios de salvación.”

Salmo 24:1-5

Hay una canción que cantamos en nuestra congregación: “...Tu siempre tienes el control, nada se escapa para ti, tu poder trascenderá a mi realidad aquí...”, y es tan solo una muestra de la majestuosidad y poderío de nuestro gran Dios. El Salmo que leímos simplemente declara como un hecho irrefutable que Dios es el dueño de todo lo que existe, porque Él lo creó, y obviamente, es difícil pensar que algo se le pueda escapar de sus manos.

El versículo 3 cambia abruptamente el enfoque y pregunta: ¿Quien subirá al monte de Jehová y quien estará en su lugar santo?. Y es como si nos instara a considerar y analizar lo que es verdaderamente importante para nosotros... el ir a Su Presencia... ¿y porqué pregunta eso?... porque no se puede ir a Su Presencia cuando nosotros queramos, cuando nosotros lo pensemos, o cuando nos den ganas... no, no y no... no cualquiera puede subir a Su Presencia... hay requisitos indispensables:

-El Limpio de manos.

-El Puro de corazón.

-El que no ha elevado su alma a cosas vanas.

-El que no ha jurado con engaño.

Solo ellos recibirán la bendición prometida por Dios... ¿y cómo estamos nosotros para ir hasta Su Presencia?...¿Podemos ir hoy?... ¿O necesitamos primero evaluar nuestra vida?...

Pr. Herman Gajardo P.