“21. La alabanza de Jehová proclamará mi boca; Y todos bendigan su santo nombre eternamente y para siempre.”
Salmo 145:21
Este es el último versículo, de este hermoso salmo escrito por David. Y como para remachar, y dejar establecido que nadie es como Jehová, David publica lo que su alma siente por el Señor, y lo escribe en este versículo para que todos sepan que los salmos que él escribe, son para alabar y adorar al único Dios que existe, el único que es Digno de exaltar. David escribe: “La alabanza de Jehová proclamará mi boca”, sentando un precedente de integridad, pues su corazón le pertenece a Jehová, su mente es para Jehová, su alma y sus fuerzas son solo del Señor, y su boca, proclamará su alabanza, David no se quedará callado, lo alabará de día y de noche, no importando las circunstancias, pues Dios es la alabanza.
Luego, el versículo termina diciendo: “Y todos bendigan su santo nombre eternamente y para siempre”, David establece como un mandato, una ley, que todos bendigan al Señor, que sus escritos se hagan públicos, que músicos y cantores exalten el santo nombre del Señor, que sus salmos se canten de generación en generación, que todos los hombres conozcan al Creador, que todos conozcan y adoren al Dios Omnipotente, Omnipresente, que todos conozcan las proezas de Dios, que sepan de su gran amor y que conozcan al Dios de Paz, al misericordioso Salvador.
Pr. Herman Gajardo P.


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