“24. Porque: Toda carne es como hierba, Y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae;
25. Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y ésta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada.”
1 Pedro 1:24-25
En estos versículos que leemos hoy, el apóstol Pedro, nos enseña acerca de la durabilidad de lo que dice o nos enseña en las sagradas escrituras, pues enfáticamente el apóstol declara una verdad irrefutable acerca del compromiso que hizo Dios de proveernos un Salvador. En el versículo 24, dice: “Porque: Toda carne es como hierba, Y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae”, en otras palabras, Pedro aquí nos hace ver nuestra realidad física o natural mientras existimos, y nos asemeja a la hierba, o a las plantas en su ciclo de vida, de la misma manera que el profeta Isaías también lo escribió: “Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre” (Isaías 40:8).
Luego, en el versículo 25, escribe: “Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y ésta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada”, enfatizando que todo lo que físicamente somos un día se termina, pues así Dios estimó que fuese el ciclo de la naturaleza, pero, lo que nunca cambia y nunca cambiará ni pasará de moda, es Su Palabra, lo que Dios ha dictaminado que fuese así será, todo lo que Dios propuso hacer lo hizo, sus designios son eficaces, se cumplen a cabalidad, su Palabra es Vida, su Palabra es Salvación, su Palabra es eterna, y Su Palabra es Jesucristo.
Pr. Herman Gajardo P.


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