“1. Ahora, pues, oh Israel, oye los estatutos y decretos que yo os enseño, para que los ejecutéis, y viváis, y entréis y poseáis la tierra que Jehová el Dios de vuestros padres os da.

2. No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordeno.”

Deuteronomio 4:1-2

Hemos estado estudiando acerca de la importancia de la Palabra de Dios, y de cómo debe ser nuestra actitud frente a sus consejos y mandamientos. La Biblia no es un libro de prohibiciones como algunos piensan y pregonan solo porque no la conocen ni la han estudiado.

La Biblia declara que “la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17), por lo cual asumimos que lo primero es el tener fe, y la fe se activa por el oír, pero aclara que el oír por la palabra de Dios. Si usted quiere conocer la Palabra solo por cultura general, o simplemente por saber qué contiene este libro tan famoso, pero no tiene fe, ni cree en Dios, entonces permítame decirle que: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:6).

Por lo tanto, usted y yo necesitamos creer en Dios y en su Palabra, sin agregarle, sin quitarle, y guardar sus mandamientos para ejecutarlos, o ponerlos por obra, para que vivamos, y entremos a la tierra que Él nos ha prometido. Es importante tener en cuenta todo esto pues los estatutos y decretos de Dios no son solo para conocerlos sino para obedecerlos, y si nos cuesta, la fe en el Señor nos ayudará.

Pr. Herman Gajardo P.