“24. Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia;”
Colosenses 1:24
Es interesante leer esta carta del Apóstol Pablo, en la cual hace mención a su alegría por por sufrir por la causa del Señor, esto es, el de predicar el evangelio y dar a conocer el gran amor de Dios dándonos un Salvador. En el versículo que leemos hoy dice: “Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros”, comenzando con la palabra “ahora”, pues antes no fue así, antes él era un perseguidor de la Iglesia naciente, pues sus convicciones estaban basadas en solo cumplir la ley de Moisés, y cual fariseo hacer lo mejor de acuerdo a sus puntos de vista y de lo que la Torá enseñaba, pero un día, Jesús le salió al camino, y lo confrontó por perseguir a los cristianos, preguntándole porqué lo perseguía, pues quien persigue a la Iglesia lo persigue a Él, y desde ese día la vida de Pablo cambió totalmente transformándose en un fiel predicador del evangelio de Jesucristo.
Por lo mismo, el hecho de ahora sufrir él persecución por causa de Cristo, era un deleite, un gozo por padecer, explica en el versículo, y luego se explaya diciéndonos: “y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia”, asumiendo el reto, el desafío, de ser fiel, a pesar de las adversidades, de los ataques, de las tentaciones, de las atracciones engañosas del mundo, pues Jesús mismo nos puso al tanto de que viviríamos luchas y contratiempos, al decirnos: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33), por lo cual, si Pablo pudo cambiar el concepto de persecución por gozo al padecer, debemos tomarlo como un referente para nuestra vida en fidelidad, y sin transar a las presiones del mundo, y estar preparados para enfrentar el día malo. Somos su cuerpo, somos la Iglesia.
Pr. Herman Gajardo P.


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