“14. Los impíos desenvainan espada y entesan su arco, Para derribar al pobre y al menesteroso, Para matar a los de recto proceder.
15. Su espada entrará en su mismo corazón, Y su arco será quebrado.”
Salmo 37:14-15
Como ya dijimos, nuestro enemigo el diablo, aprovecha cualquier oportunidad para atacarnos, desanimamos, y hacernos titubear de nuestra fe. Jesús un día le dijo a Pedro que Él intercedería ante el Padre, para que la fe de Pedro no le faltase (Lucas 22:32), y entendemos con esto que a nosotros también el enemigo intentará atacarnos para que nuestra fe nos falte, pero tenemos a Jesús como intercesor, quien vela por nosotros. Nuestra fe debemos mantenerla firme, pues si la fe nos falta nada podremos lograr ni vencer ante las adversidades. El versículo que leemos hoy nos dice: “Los impíos desenvainan espada y entesan su arco, Para derribar al pobre y al menesteroso, Para matar a los de recto proceder”, por lo cual, tenemos que estar conscientes que el enemigo es malo, y cada día estamos expuestos a sus ataques, y por lo tanto debemos estar alertas y cuidarnos.
El versículo siguiente, nos entrega esta declaración:: “Su espada entrará en su mismo corazón, Y su arco será quebrado”, entregándonos una respuesta de parte de Dios para nosotros, para que no nos sintamos solos cuando estamos siendo atacados, o cuando hemos sido heridos por la ponzoña de lenguas mentirosas, o cuando no vemos el fruto de todo lo que sembramos, y nos frustramos, y nos desanimamos. Gracias a Dios por lo que dice este versículo, pues nos da a entender que Dios tiene todo bajo su control, y solo debemos seguir confiando y esperando en el Señor, pues el fin de nuestros enemigos está en sus manos, y todas sus armas Dios las destruirá.
Pr. Herman Gajardo P.


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