“1. Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino,

2. que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.

3. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias,

4. y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.

5. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.”

2 Timoteo 4:1-5

En el versículo 3 podemos leer que la Palabra nos está preparando para enfrentar un tiempo de inmoralidad y desapego a los principios que Dios nos enseña, al decir que llegarán tiempos en que la gente no querrá escuchar la verdadera enseñanza que conduce a una vida recta y sólo buscarán rodearse de maestros que los complazcan diciendo lo que quieren escuchar. Lamentablemente ese tiempo llegó y estamos viendo cómo esta Palabra se está cumpliendo, y no solo en una sociedad carente de Dios sino también en movimientos seudocristianos que solo buscan agradarse a si mismos.

Por esa razón el Espíritu Santo inspira al apóstol Pablo a que escriba esta carta, enfatizando cual debe ser nuestra postura frente a estas condiciones de vida, y nos reitera que el predicar el evangelio debe ser prioritario, además agrega, redarguye, reprende y exhorta, pues muchos se apartarán de la verdad, y se van en pos de los panes y los peces, como dijo un día Jesús mismo.

Pero frente a todo esto tan incongruente el consejo de la Palabra es que nosotros debemos ser sobrios en todo, soportando las aflicciones que todo esto conlleva, y seguir cumpliendo nuestro ministerio de evangelizar, a tiempo y fuera de tiempo, aprovechando todas las instancias a nuestro alcance que podamos utilizar en este tiempo, solo así seremos los referentes idóneos que Dios espera de cada uno de nosotros.


Pr. Herman Gajardo P.