“14. Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.

15. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.

16. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.”

Mateo 5:14-16

El versículo 14, que leemos hoy, comienza con una tremenda y gloriosa afirmación, pues enfáticamente nos dice: “Vosotros sois la luz del mundo”, no nos dice que podríamos ser luz, ni tampoco dice que poco a poco comenzaremos a brillar, simplemente lo declara, somos luz, nos dice, y esto pues su Espíritu Santo mora en nosotros, y su luz no podemos ni debemos intentar ocultarla. El versículo continúa explicando que una luz no se puede esconder, luego en el versículo 15 nos entrega un ejemplo de cómo una luz no debe ocultarse.

Finalmente el versículo 16 nos dice: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”, dándonos a entender que debemos alumbrar, pues la luz que emitiremos serán los frutos del Espíritu Santo en nosotros, y quien nos vea podrá glorificar a Dios al ver su luz alumbrando en nosotros. No podemos seguir escondiendo el tremendo poder que hemos recibido del Padre, y de esa manera cumplir su propósito en nosotros.

Pr. Herman Gajardo P.