“17. Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?
18. Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.
19. Y en esto conocemos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros corazones delante de él;”
1 Juan 3:17-19
En estos versículos, el Espíritu Santo nos enseña, a través del Apóstol Juan, acerca de nuestras posesiones y el amor por ellas, pues nos dice que “el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón”, o sea abiertamente nos insta a compartir de lo que tenemos, no nos dice que debemos deshacernos de nuestros bienes, sino claramente nos enseña que si tenemos bienes y vemos a un hermano padecer necesidad, y cerramos nuestro corazón contra él, eso es una clara demostración de falta de amor por nuestro prójimo, y no estamos siendo referentes de Cristo.
En el versículo 18 nos dice que “no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad”, y esto es tajante, es una orden, pues no nos da opciones, ni son sugerencias, son planteamientos que deben primar siempre en nuestro actuar, de tal manera que si decimos amar debemos demostrarlo con hechos y de verdad, dando así ejemplo de nuestra genuina relación con el Señor y de nuestra dependencia exclusiva de Él, lo cual tiene que siempre verse reflejado en nuestros hechos.
El versículo 19 nos dice que “en esto conocemos que somos de la verdad”, o sea que si nuestro accionar es acorde a lo que la Palabra enseña, entonces tenemos la certeza que estamos en la verdad, en Cristo, en Dios, y además, al hacerlo, “aseguraremos nuestros corazones delante de él”, pues somos de Él, y estamos en Él, amén..!! Procuremos entonces demostrar con nuestros hechos que somos de la verdad siendo consecuentes con lo que decimos y hacemos.
Pr. Herman Gajardo P.


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