“16. Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, 17. todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo.”

Colosenses 2:16-17

Si ponemos atención, a lo que el apóstol Pablo nos comparte en estos versículos, tiene relación con lo que ahora somos en Cristo, de manera de poder entender lo que Pablo escribió en su carta a los Filipenses: “Porque para mí el vivir es Cristo” (Filipenses 1:21), o sea, nuestra vida ahora le pertenece a Cristo, y Él es quien guía nuestro caminar, Él es quien nos hace “más que victoriosos”, Él es quien nos fortalece, Él es quien nos hace estar firmes, por lo tanto, en nuestro afán de agradar siempre al Señor, procuramos no caer en tentaciones y obedecemos sus mandamientos, y sus preceptos, lo cual nos hace estar en la mira de aquellos que quieren vernos caer, y nos instan a hacer ciertas cosas que nosotros evitamos, y nos juzgan por no hacerlas, de la misma manera que el versículo 16 que leemos hoy nos enseña: “Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo”, y esto, pues Dios ya sabía que seríamos confrontados de esta manera.

Es necesario que estudiemos detenidamente lo que el apóstol Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, nos dejó escrito en sus cartas, pues contienen enseñanzas imprescindibles para nuestro caminar en Cristo. En relación al tema de hoy, muchas cosas procuramos hacer para vivir agradando al Señor, pero en el versículo 17, se nos enseña una tremenda verdad: “todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo”, todo lo bueno que hagamos será solo sombra de lo que vendrá cuando el Señor se manifieste, por lo cual, no debemos olvidar que somos parte de su cuerpo, somos su Iglesia, somos “el fruto de la aflicción de su alma” (Isaías 53:11).

Pr. Herman Gajardo P.