“7. Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que hace maldades.”
Salmo 37:7
En este versículo que leemos hoy, David nos enseña a controlar nuestro carácter, a tener dominio propio como lo define el apóstol Pedro en el primer capítulo de su segunda carta. “Guarda silencio ante Jehová”, es el primer consejo que nos entrega, y es exactamente lo mismo que experimentó y escribió el profeta Jeremías: “Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová” (Lamentaciones 3:26), y esto claramente nos confronta con nuestra manera de ser, pues somos impacientes e impulsivos, sobre todo si alguna situación nos apremia, y nos sentimos presionados, agobiados, por alguna circunstancia adversa, lo cual hace que este consejo sea más que necesario, pues solo bajo su cobertura estaremos bien. El segundo consejo es: “espera en él”, y es porque solo en Dios está la respuesta que necesitamos, en otro salmo, David escribió: “Espera, oh Israel, en Jehová, Desde ahora y para siempre” (Salmo 131:3), obviamente todo esto es inspirado por el Espíritu Santo, pues Dios quiere que aprendamos a depender solo de Él.
Luego, el versículo agrega: “No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que hace maldades”, no te alteres, no te turbes, no te inquietes, pues de inmediato nos intranquilizamos al ver que injustamente prospera aquel que hace mal, aquel que no es honrado, y hasta el que es inmoral les va bien, pero a pesar de ello, el consejo divino se centra en nosotros, en nuestra paz, en nuestra tranquilidad, y nos enseña a no alterarnos con aquello, Dios conoce y escudriña los corazones, y Él quiere conducirnos en sus preceptos, a mantenernos fieles a sus enseñanzas, y solo esperar en Él. Gracias Dios por tu maravilloso amor y paciencia para con nosotros.
Pr. Herman Gajardo P.


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