“2. Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada.”

Malaquías 4:2

Tremendo versículo es este que leemos hoy, pues resalta la naturaleza divina de Jesucristo nuestro Señor, al considerar que es Dios mismo, quien está declarando que a todos los que temen Su Nombre, en el cual hemos creído, hemos oído su voz, hemos obedecido sus mandamientos, nos hemos sometido sus preceptos, y creemos en todas sus promesas, entonces debemos tener la seguridad, la certeza que lo que dice en este versículo se cumplirá en nosotros, y entonces “nacerá el Sol de justicia”, y esto no es solo un bonito nombre, o un buen deseo,  sino más bien una perfecta declaración de quien nos alumbra nuestro cambio, nos señala la senda a seguir, y cumple su propósito de justicia para cada uno de nosotros.

El Sol de Justicia, es Jesucristo, que nace en nuestros corazones al creer en su mediación a nuestro favor delante del Padre, y es nuestra justicia al redimirnos del pecado que nos llevaba a la muerte eterna, y con su muerte nos ha dado vida eterna. Nadie puede atribuirse este nombre que solo le pertenece a Él, su luz, al igual que el sol, tiene funciones y características esenciales para nuestra existencia, de tal manera que no podemos prescindir de Él, pues Él es nuestra vida, nuestro aliento, nuestro alimento, nuestro crecimiento, nuestra alegría, nuestra reconciliación, nuestra justicia, nuestro todo.

Pr. Herman Gajardo P.