“8. No obstante, de la misma manera también estos soñadores mancillan la carne, rechazan la autoridad y blasfeman de las potestades superiores.”
Judas 8
En este versículo que leemos hoy, el apóstol Judas Tadeo expone a los que se rebelaron contra Dios, y los tilda
de “soñadores”, considerando que sus propias ideas y conceptos de vida sólo son imaginaciones, quimeras, o sueños, sin tener la certeza de que lo planificado se cumplirá, pues si no consideramos a Dios en nuestra vida y en nuestros planes, nuestras mejores intenciones siempre serán solo sueños, y más se empeora aún si somos tozudos, y soberbios, adueñándonos de un futuro que no nos pertenece, por lo cual ponemos equivocadamente nuestra esperanza en nuestro esfuerzo y en nuestros planteamientos, por lo mismo las sagradas escrituras están llenas de preceptos divinos que debemos tomar en cuenta para enfrentar nuestra vida, pues si creemos en Dios y aceptamos su Palabra, entonces podemos confiadamente descansar en Él, pues “Él tiene cuidado de nosotros” (1 Pedro 5:7).
También el versículo nos enseña que “estos soñadores mancillan la carne”, según el diccionario, mancillar es: “Causar perjuicio en la honra o el honor de una persona, familia o linaje”, o sea, el apartarse de Dios para hacer lo que a nosotros nos parece bien ser y hacer, las consecuencias serán el mancillar la carne, nuestro cuerpo, nuestra familia, nuestra descendencia. El versículo termina con la frase: “rechazan la autoridad y blasfeman de las potestades superiores”, qué certero y consciente es el apóstol Judas Tadeo, al darnos a conocer los efectos colaterales de apartarse de Dios, pues no solo rechazan la autoridad del Señor, sino que también blasfeman de las potestades superiores, transformándose en anarquistas que no se someten ni se sujetan a nadie. Dios tenga misericordia de nosotros y nos libre de todo mal.
Pr. Herman Gajardo P.


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