“1. Entonces Elías tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra.
2. Y vino a él palabra de Jehová, diciendo:
3. Apártate de aquí, y vuélvete al oriente, y escóndete en el arroyo de Querit, que está frente al Jordán.
4. Beberás del arroyo; y yo he mandado a los cuervos que te den allí de comer.”
1 Reyes 17:1-4
El profeta Elías, es considerado el profeta de más renombre del Antiguo Testamento. El versículo 1, del párrafo que leímos hoy, nos relata el inicio del ministerio de Elías, el cual se presenta delante del rey Acab y le dice que no llovería hasta que él lo dijera. Yo estoy seguro que el rey no creyó la palabra de Elías, quizás hasta se burló de él, pues ¿quién era este aparecido?, ¿quién lo conocía?, ¿era realmente un profeta de Dios?, ¿o era solo un oportunista?, ¿un altanero, un soberbio?.
Después de esto, Dios le dice a Elías que se fuera de allí y le especifica que se esconda junto al arroyo de Querib, y que Él enviaría cuervos para que lo alimentaran. Si Dios nos dijera algo similar, estoy seguro que lo pensaríamos bien antes de salir de nuestro lugar donde habitamos para irnos al desierto a esperar que llegaran cuervos que nos alimentaran. Pero Elías marca una diferencia y le cree a Dios. Y los cuervos venían todos los días con carne y pan. Y la Palabra de sequía se cumplió y no llovió durante varios años.
Durante tanto tiempo de sequía, el rey Acab se convence que Elías era un profeta de Dios, y la esposa del rey, de nombre Jezabel, se empecinó en matar a todos los profetas de Jehová. Así que frente a todo eso, nos damos cuenta que Dios siempre tiene propósitos definidos para nuestras vidas y cuidará de nosotros y cumplirá todo lo que dijo que haría. Creámosle a Dios y a su Palabra, Él es Dios Fiel y sus promesas de bendición se cumplirán. Aprendamos a esperar en Él.
Pr. Herman Gajardo P.



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