“1. Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado.
2. Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria.
3. E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad.
4. Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David;
5. para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta.
6. Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento.
7. Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.”
Lucas 2:1-7
Las escrituras decían que el lugar de nacimiento debía ser en Belén, pero José y María vivían en Nazaret, por lo cual Dios puso en el corazón de Augusto César, que hiciera un censo, para lo cual cada persona de Judá, debía estar donde pertenecía su familia, para ser empadronado, y José era descendiente del Rey David, que según las profecías, de esa descendencia nacería el Mesías.
Rumbo a Belén, debieron haber vivido diferentes situaciones, quizás algunas complicadas debido a las inclemencias del tiempo, el cansancio propio de la travesía, el avanzado embarazo de María, en suma, un cúmulo de situaciones adversas, pero en obediencia al edicto del César, ellos iban a cumplir con su deber cívico... pero todo era parte de la estrategia de Dios para que su hijo naciera de acuerdo a las escrituras. Mientras tanto en el cielo había una tremenda conmoción por lo que estaba por suceder.
“Rumbo a Belén,
José y María van,
sus pies cansados están,
de tanto caminar.
Pero al llegar a Belén,
en el Mesón no había lugar,
¿Porqué no hubo lugar
para el Hijo de Dios?
¿Quién tendrá un lugar
para el Hijo de Dios,
Quién, quién, quién?...”
(Obra “El nacimiento”,
Canción “Rumbo a Belén“,
HGP, 1973)
Pr. Herman Gajardo P.


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