“34. Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas,

35. sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia.”

Hechos 10:34-35

Al leer los versículos de hoy, podemos entender claramente la transformación que Dios hizo en Pedro, a pesar del discipulado personal que tuvo con Jesús durante tres años, era necesario que fuera lleno del Espíritu Santo para comenzar a comprender muchas cosas, que siempre en él fueron solo conocimiento, de Dios, de sus leyes y ordenanzas, pero faltaba una transformación total en su vida. Muchos hoy, tienen mucho conocimiento de Dios, pero ninguna de nuestras estrategias de evangelismo serán efectivas, si no estamos a disposición total del Señor, quien nos guiará con su Espíritu Santo. En el versículo 34, Pedro dice: “comprendo que Dios no hace acepción de personas”, lo cual entendió a cabalidad con la visión que experimentó.

Esta revelación entregada por el Señor a Pedro, lo hizo hacer la siguiente declaración, al comprender que Dios: “en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia”, el mensaje de la salvación, proporcionada por Jesús al morir por nosotros en la cruz del calvario, comenzaba a expandirse más allá de las fronteras de Judea, hasta un día llegar hasta nosotros, acá en los confines de la tierra. Bendito Salvador, que no hace acepción de personas, y también tuvo misericordia de nosotros.

Pr. Herman Gajardo P.