“1. Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas.”
Santiago 2:1
Existe la tendencia, en nuestra naturaleza humana, a ocultar o no compartir algo bueno que estemos viviendo, pues hay una mezquindad arraigada dentro de nosotros, quizás sea por nuestra cultura, por pobreza material, pues tendemos a cuidar y no perder lo recibido, o simplemente porque el medio en que vivimos nos ha enseñado a ser así, de hecho en muchas faenas laborales hay jefes que premian a algún trabajador, pero lo hacen en privado y le dicen que no le diga a nadie, tal vez por temor a que el resto de los trabajadores se sientan mal por no recibir lo mismo, y así evitar algún conflicto; también hay muchos que si ganan algún premio mayor, la empresa que entrega el premio lo hace bajo la más estricta reserva del nombre del ganador, para evitarle a esa persona algún tipo de conflictos por lo recibido, como si las frases “que nadie sepa”, “que nadie se entere”, sean las mejores opciones.
Pero la Biblia nos enseña, a través de este versículo que leemos hoy, que nuestra fe en Jesucristo, en el haber oído y creído en su Evangelio de salvación, es algo que debemos “compartir con todos” y no callar, más bien hablar “a tiempo y fuera de tiempo” (2 Timoteo 4:2), para que “todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9), y, como termina el versículo de hoy: “sin acepción de personas”, pues el regalo de Dios es para toda la humanidad, para usted y también para su familia, para sus amigos, para sus vecinos, para sus compañeros de estudios, compañeros de trabajo, conocidos y desconocidos, para pobres y para ricos, para chilenos y extranjeros, para TODOS..!! que todos sepan y confiesen que Jesús es el Señor..!!
Pr. Herman Gajardo P.


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