“1. Judas, siervo de Jesucristo, y hermano de Jacobo, a los llamados, santificados en Dios Padre, y guardados en Jesucristo:

2. Misericordia y paz y amor os sean multiplicados.”

Judas 1-2

El autor de esta carta es Judas Tadeo, el magnánimo, no el Iscariote, aquí él se presenta humildemente como “siervo de Jesucristo”, y para que lo ubiquen, él dice que es hermano de Jacobo, o también conocido como Santiago, algunos historiadores dicen que Santiago era hermano de Jesús, pero otros como primo, en todo caso era un pariente cercano de Jesús, pero para él lo más importante era que había sido uno de los discipulos de Jesús, por lo cual se asume asimismo como siervo de Jesucristo. La carta está dirigida “a los llamados”, o sea a todos los que hemos oído la voz de Dios y hemos creído en su Evangelio, lo que también nos hace “santificados en Dios Padre”, y además “guardados en Jesucristo”. Que tremendo y maravilloso es poder entender esto nosotros hoy, y poder dejar de lado nuestros logros personales, nuestros títulos, todo aquello de lo cual nos jactamos, pero que no pone a Jesús como lo más importante de nuestra vida.

Al entender quién es Jesús, todo lo demás pasa a segundo plano, y solo entonces se manifiestan los dones del Espíritu Santo en nuestras vidas, y comienza a fluir de nosotros su amor, su gracia, su bondad, y podremos desear a todos, a conocidos y a desconocidos, a personas que consideramos buenas y a aquellas que no lo son tanto, a aquellos que nos aman y también a aquellos que hasta nos odian y nos subestiman, y decir, como Judas Tadeo: “Misericordia y paz y amor os sean multiplicados”, que todo lo bueno que viene de Dios sea parte de nuestra existencia.

Pr. Herman Gajardo P.