“10. En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad.

11. No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.”

Filipenses 4:10-11

Es interesante ver la actitud del apóstol Pablo, pues al leer estos versículos de hoy, podemos darnos cuenta de su buena disposición ante todo lo que vivía y experimentaba, y esto, debido a lo que leemos en el versículo 10, donde dice: “En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí”, aparentemente, debido a su encarcelamiento, los hermanos no podían hacerle llegar algún tipo de ayuda, “de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad”, pero una puerta se abrió para que las ayudas ahora sí llegaran, y los hermanos de la Iglesia en Filipos estaban muy contentos de poder ayudar.

Cualquiera de nosotros en una situación similar estaríamos gozosos pero por nosotros, de que al fin nos pueda llegar algo de ayuda, pero Pablo hace la siguiente declaración en el versículo 11: “No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación”, o sea, para Pablo el tener o no alguna ayuda había pasado a un segundo lugar, pues él ya había encontrado la fuente de todo gozo, no importando su condición, y esa fuente era la persona de Jesucristo, en quien estaba arraigado. Así como Pablo lo experimentó en su vida, que en estos días nosotros también tengamos nuestra confianza solo en Dios, y que ninguna adversidad nos quite el gozo y nos haga perder nuestro rumbo en el ministerio al que Dios nos llamó.

Pr. Herman Gajardo P.