“12. Dejaron a Jehová el Dios de sus padres, que los había sacado de la tierra de Egipto, y se fueron tras otros dioses, los dioses de los pueblos que estaban en sus alrededores, a los cuales adoraron; y provocaron a ira a Jehová.

13. Y dejaron a Jehová, y adoraron a Baal y a Astarot.”

Jueces 2:12-13

Leer estos versículos inquietan nuestra alma, pues no imaginamos que el amado pueblo de Israel, después de ver los prodigios y milagros que hizo Dios para sacarlos de Egipto, ellos tan fácilmente se olviden y se vayan tras otros dioses.

Por otro lado, debemos recordar siempre que la Palabra escrita, aunque nos parezca sólo historia, está escrita como ejemplo para nosotros, como nos indica el apóstol Pedro en una de sus cartas. De manera que, así como los Israelíes, nosotros también seamos proclives a olvidarnos de sus maravillas y nos vamos en pos de otros dioses, sean estos filosofías modernistas, planteamientos que están de moda alrededor del mundo y que terminamos por aceptarlas porque la mayoría las acepta, o porque no debemos ser tan “fundamentalistas” ni tan apegados a la Biblia porque esas son ideas muy arcaicas y pasadas de moda. Y el mundo nos envuelve, y nosotros nos envolvemos en el mundo y en sus prácticas.

A eso se refieren estos versículos. “...Y dejaron a Jehová y adoraron a Baal y a Astarot...”. ¿Cómo es posible que nuestra permisividad nos haga olvidarnos de sus mandamientos, de quien es Dios y terminemos de acuerdo con lo que el mundo reclama y aceptemos sus conceptos y filosofías? Eso nos hace olvidarnos de Dios y terminamos adorando a Baal y a Astarot.

Al involucrarnos con lo que el mundo proclama en este tiempo, relacionado con lo político, con lo social, con nuevos conceptos de familia, con la aceptación de pensamientos que van abiertamente en contra de lo que los principios bíblicos nos enseñan, etc. etc... la Palabra nos sigue diciendo que No debemos provocar a ira al Señor. Creo que no entendemos que, no se trata de nosotros ni de lo que sucede a nuestro alrededor... Se trata de Dios, Él es nuestro enfoque de vida. Si algo interfiere en eso, entonces abre bien los ojos.

Josué, el sucesor de Moisés, un día reunió a todo el pueblo y les dijo: “...Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.” (Josué 24:15)

Pr. Herman Gajardo P.