“2. Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos de los mutiladores del cuerpo.
3. Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.”
Filipenses 3:2-3
Que interesante es leer estos versículos de hoy, y ver el énfasis que pone el apóstol Pablo, para que estemos atentos a las artimañas del enemigo, y nos cuidemos de quienes dañan y perjudican el avance de la predicación del evangelio puro y sin contaminación. Las palabras que leemos de Pablo son fuertes, pues el versículo 2, dice: “Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos de los mutiladores del cuerpo”, cuando se habla de perros, se refiere a aquellas personas que aceptando el evangelio, después apostatan y abandonan el Camino (“el perro vuelve a su vómito” 2 Pedro 2:22). Luego habla de los malos obreros, o sea de aquellos que debiendo dedicarse a proclamar el evangelio no cumplen con su ministerio. Finalmente se refiere a los mutiladores del cuerpo, o sea a aquellos que siembran discordia y causan divisiones en las congregaciones.
Después, en el versículo 3, leemos: “Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne”, con esto, Pablo establece quienes somos nosotros, los fieles y leales, los que tenemos claro nuestra posición en Cristo, los que con integridad de corazón servimos a Dios, y nos gloriamos en el Señor, pues Él es Dios fuerte y temible, y toda nuestra confianza está en Él.
Pr. Herman Gajardo P.


Sé la primera persona en compartir una reflexión.