“6. En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas,

7. para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo,”

1 Pedro 1:6-7

Esta lectura bíblica de hoy corresponde a la primera carta del apóstol Pedro, en la cual vierte parte de la tremenda revelación que recibió directamente del Padre, como lo mencionó Jesús cuando estaba con los discípulos conversando acerca de quién era Él, y lo que decía la gente; Pedro es conocido por su intrepidéz y por sobresalir entre los demás discípulos por su franqueza y espontaneidad, pero también le conocemos por su capacidad de entender quién era Jesús, el Mesías que hablaban las escrituras, por lo cual, sus escritos están llenos de revelación y sabiduría de lo alto. Por eso, en el versículo 6, habla con absoluta certeza que, si es necesario, tengamos que ser afligidos por diversas pruebas.

Pero las pruebas tienen un propósito, y en el versículo 7 lo explica aduciendo que, “para que sometida a prueba vuestra fe”, aclarando que nuestra fe debe ser probada, pues no basta con decir tengo fe, y no haber experimentado nunca el tremendo y maravilloso poder de la fe que está en nosotros, la cual es “mucho más preciosa que el oro“ (y el oro se prueba con fuego), y debe ser probada de manera que al final “sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo”, por eso el apóstol Pablo nos enseñó que debemos “guardar la fe”, no importando las circunstancias adversas, pues en cada una de ellas estaremos probando nuestra fe, y siempre saldremos victoriosos, prepárese en fe por si usted es afligido, pues solo será por un poco de tiempo.

Pr. Herman Gajardo P.