
“21. Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas;
22. el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca;”
1 Pedro 2:21-22
Muchas veces pensamos que los sufrimientos son algo malo que estamos padeciendo, y pedimos a Dios que nos libre de esas situaciones, pero en estos versículos que leemos hoy, nos entregan un punto de vista diferente al nuestro, pues el versículo 21 dice: “Pues para esto fuisteis llamados”, y lo primero que pensamos es que, entonces vivir el evangelio es sufrimiento, es dolor, es angustia… pero nos equivocamos, no es así, pues al entender en profundidad la esencia del evangelio, reside en que debemos despojarnos de nuestra vana manera de vivir, dejar atrás nuestros malos hábitos, nuestros anhelos, nuestros deseos para un buen vivir, por eso un día Jesús nos dijo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame” (Lucas 9:23), y eso implica dejarlo todo, aunque nuestra carne se resista.
Para poder entender esto, obedecerlo, y ponerlo en práctica, no es fácil, por eso “Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca”, nos enseñan estos versículos que leemos hoy, Jesús nunca pecó, aunque estuvo expuesto a diversas situaciones, Él se mantuvo fiel, Él padeció, Él soportó el oprobio, y lo hizo por nosotros, por ti y por mi, Él sabía que para nosotros seguir adelante, seguir siendo fieles, sería doloroso y muy difícil, por eso Él tomó nuestro lugar, y por nosotros Él venció, y su vida aquí en la tierra fue un ejemplo, para que sigamos sus pisadas, le imitemos en todo, pues Él es nuestro referente, Él es nuestra perfección.
Pr. Herman Gajardo P.


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