“14. como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia;

15. sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;”

1 Pedro 1:14-15

El apóstol Pedro, en estos versículos de su primera carta, nos sigue exhortando, a que “como hijos obedientes”, o sea, él da por hecho que, quienes hemos creído en el evangelio y hemos aceptado a Jesús como nuestro único Salvador, y si ahora somos hijos de Dios, la obediencia es parte de nuestro sentir, y estamos sometidos a su santa y perfecta voluntad, y el consejo de Pedro es: “no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia”, en otras palabras no nos quedemos con los conceptos de vida que el mundo nos enseñó, pues ahora en Cristo tenemos nueva vida, además nos dice que éramos contrarios a lo que la Palabra enseña, pues estábamos sumidos en nuestra ignorancia, al no saber lo que el evangelio de Cristo significa, y estábamos en completa oscuridad, pero ahora, Él nos trajo a su luz admirable.

Y en el versículo 15 nos enseña que, así “como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir”, qué tremendo desafío..!!, pues para nuestra comprensión el ser “santo” es algo que nunca podríamos lograr debido a nuestra naturaleza pecaminosa, por más que lo intentemos no lograríamos ser santos, pero, en el mismo versículo está la respuesta… “como aquel que os llamó es santo”, o sea si Dios es Santo, entonces si permanecemos en Cristo, también podemos ser santos, y esto porque el sacrificio de Jesucristo en la cruz del calvario, nos limpia de todo pecado, o sea, nos santifica, por lo cual, si ahora somos parte de su cuerpo, de su Iglesia, entonces estamos en santidad y permanecemos en santidad si estamos aferrados al Señor y cumplimos con todos sus mandamientos, y así, entonces podemos ser santos en toda nuestra manera de vivir.

Pr. Herman Gajardo P.