“15. Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.”

Colosenses 3:15

Es interesante darse cuenta que, mientras más leemos las Sagradas Escrituras, más se acrecienta en nosotros el deseo de conocer más a Dios, pues la Palabra escrita solo nos entrega algunas características de Dios, como actúa, sus preceptos y mandamientos, pero a un hambriento de Dios no le sacia el solo saber, sino que buscamos el experimentarlo a Él, el poder sentir su Presencia, el vivir en carne propia sus bendiciones, el conocerle en intimidad, aprender a escuchar su voz, buscar su rostro y poder verle, tocarle, y tantas experiencias gloriosas que muchos buscadores de su Presencia han experimentado. El versículo que leemos hoy, nos dice: “Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones”, y eso no se trata de imaginarse a Dios en nosotros, sino que de verdad sentirlo,  y saber que Él es quien habita en nuestro corazón y su paz controla nuestro existir.

Después, el versículo agrega: “a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo”, y eso, abre y amplía nuestro entendimiento, pues su llamado no ser trata de cumplir con responsabilidades y obligaciones, sino de descansar del peso agobiante de la esclavitud del pecado, y ser parte de su cuerpo, de su Iglesia, y ser partícipes de todas las bendiciones que Dios ha preparado para los que le aman. El versículo termina con una orden directa: “y sed agradecidos”, no se olviden de su amor, de su misericordia, de su fidelidad, de su sustento, de su constante cuidado para con cada uno de nosotros. “Dad gracias en todo, porque ésta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” (1 Tesalonicences 5:18).

Pr. Herman Gajardo P.