“2. Ruego a Evodia y a Síntique, que sean de un mismo sentir en el Señor.

3. Asimismo te ruego también a ti, compañero fiel, que ayudes a éstas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida.”

Filipenses 4:2-3

En estos versículos que leemos hoy, el apóstol Pablo, en su afán de unidad en el cuerpo de Cristo, la Iglesia, insta a dos hermanas a tener el mismo sentir, o sea, todos podemos tener nuestra personal opinión respecto a cualquier tema, pero en las cosas espirituales debemos regirnos por lo que Dios estableció y solo nos resta someternos a sus principios. En el versículo 2, Pablo escribe: “Ruego a Evodia y a Síntique, que sean de un mismo sentir en el Señor”, si quedó así registrado en esta carta, es porque aquellas hermanas debían eliminar asperezas y dejarse guiar por el Espíritu Santo, a veces no es fácil pues creemos que nuestra postura es la correcta, pero por causa de Cristo, y de la unidad, debemos ceder a nosotros mismos.

En el versículo 3, Pablo pide que se ayude a estas hermanas, y leemos: “Asimismo te ruego también a ti, compañero fiel, que ayudes a éstas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida”, Pablo no establece el desechar a estas personas, que podríamos considerar conflictivas, sino más bien que fluya de nosotros el amor que ahora gobierna nuestras vidas y reconozcamos la labor y el esfuerzo que ellas pusieron para la predicación del evangelio de salvación.

Pr. Herman Gajardo P.