“34. Le respondió la gente: Nosotros hemos oído de la ley, que el Cristo permanece para siempre. ¿Cómo, pues, dices tú que es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado? ¿Quién es este Hijo del Hombre? 35. Entonces Jesús les dijo: Aún por un poco está la luz entre vosotros; andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va. 36. Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz.”

Juan 12:34-36

Los judíos sabían que el Cristo profetizado en las escrituras, cuando se manifestara permanecería para siempre, o sea no moriría, por eso le increpan a Jesús que, si Él es el Cristo, no debería andar pregonando que era necesario que Él muriera, entonces Jesús les da una respuesta que, en sí, tiene mucha sabiduría y conocimiento de la Palabra: “Aún por un poco está la luz entre vosotros; andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va”, y en esa declaración, Jesús se identifica a sí mismo reiterando que Él es la luz.

Jesús insta a sus oyentes a que aprovechen de andar a su luz, antes que lleguen días en que las tinieblas los cieguen, y no sabrán a dónde ir. Con esto, el Señor también a nosotros nos enseña que no perdamos de vista a su persona, pues Él sigue siendo la luz del mundo, Él es la luz que nos alumbra y nos hace ver con claridad nuestra vida, y nuestro propósito de vida. Bajo su luz las escrituras se nos aclaran, las profecías se cumplen, y sus mandamientos son posibles de cumplir pues Él nos alumbra.

Jesús murió, pero resucitó, y nos envió al Espíritu Santo, que lo revelaría a Él, y estaría con nosotros todos los días, hasta el fin del mundo, por lo cual, si ahora estamos en luz, debemos brillar y hacer retroceder las tinieblas de pecaminosidad e incredulidad que nos sofocan, por lo cual, Jesús nos dejó esta enseñanza: “Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz”. Si te cuesta, si se te hace difícil mantenerte en su luz, solo debes creer y activar tu fe, no olvides que ahora somos “hijos de luz”.

Pr. Herman Gajardo P.