“10. y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno,”
Colosenses 3:10
Lo que ha estado arraigado en nosotros, a consecuencia del pecado, los malos deseos, lo impropio, la rebeldía, la falta de sujeción, todo ello es parte de nuestra vida, del viejo hombre en nosotros, y estando en esa condición, Dios nos vió y tuvo misericordia de nosotros, y nos salvó, y nos perdonó, y nos dió una nueva vida, y el viejo hombre, que era nuestra pasada manera de vivir, fue reemplazada por su propia vida en nosotros, por lo cual, el versículo que leemos hoy, dice: “y revestido del nuevo”, o sea, de Cristo, de manera que la vida de Cristo se active y se manifieste en nosotros, pues debemos ser el reflejo de Cristo, debemos ser referentes de su gracia, debemos ser sus embajadores ante el mundo, y para lo cual, debemos ser revestidos día a día, del nuevo hombre que Cristo está moldeando en cada uno de nosotros.
Luego, el versículo continúa con la siguiente enseñanza: “el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno”, claramente dice que el nuevo hombre, la nueva criatura que ahora somos, debe irse renovando continuamente de acuerdo a la imagen de quien nos creó, de Dios, de Jesús, de su carácter, de su santidad, de su integridad, y todo esto, hasta llegar al conocimiento pleno, hasta que seamos uno con el Señor, hasta la manifestación de su Gloria, hasta que Él vuelva a buscar a su Iglesia, a sus escogidos. Por ahora, busquemos su rostro, pongámonos a cuenta con el Señor, y Él tendrá misericordia de nosotros, y Él cumplirá su propósito en nosotros.
Pr. Herman Gajardo P.


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