“44. Al oír de mí me obedecieron; Los hijos de extraños se sometieron a mí.
45. Los extraños se debilitaron Y salieron temblando de sus encierros.”
Salmo 18:44-45
Estos versículos que leemos hoy, ratifican la supremacía de Jesucristo, pues fueron escritos por David, inspirado por el Espíritu Santo, cientos de años antes de su manifestación entre nosotros, y detallan la grandeza y soberanía de Jesús. Es que el cumplimiento de estas palabras era algo inminente, arrollador, sublime. Todos los enemigos del Creador, al reconocer su majestuosidad salen huyendo, la Presencia de Dios no la pueden soportar, el sometimiento es una consecuencia de conocer a Dios, la rebeldía se diluye, su debilidad es demostrada, el apóstol Pablo escribió: “y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz” (Colosenses 2:15), la luz llegó y las tinieblas se han disipado.
Conocer a Jesús debe ser siempre nuestro objetivo de vida, pues Él es el autor de la vida (Hechos 3:15), el autor de eterna salvación (Hebreos 5:9), el dador de vida eterna (Juan 3:15), Jesús es todo para nosotros, todas las cosas por Él subsisten (Colosenses 1:17). Si tú crees que Jesús es el hijo de Dios, y que murió en tu lugar por tus pecados, y que resucitó de la muerte y ahora está sentado a la diestra de Dios, entonces únete a los que esperamos con gozo y expectación su venida, ven a congregarte y a adorar a Dios con nosotros.
Pr. Herman Gajardo P.


Sé la primera persona en compartir una reflexión.