“33. Y halló allí a uno que se llamaba Eneas, que hacía ocho años que estaba en cama, pues era paralítico.
34. Y le dijo Pedro: Eneas, Jesucristo te sana; levántate, y haz tu cama. Y en seguida se levantó.
35. Y le vieron todos los que habitaban en Lida y en Sarón, los cuales se convirtieron al Señor.”
Hechos 9:33-35
La labor de los apóstoles no podía parar, por lo cual, Pedro viajaba frecuentemente hacia diferentes lugares para visitar a los hermanos y entregarles una palabra de aliento y exhortación. En esta ocasión llegó a un pueblo llamado Lida, y el versículo 33, del párrafo bíblico que leemos hoy, dice: “Y halló allí a uno que se llamaba Eneas, que hacía ocho años que estaba en cama, pues era paralítico”, para Pedro esta situación era un desafío de fe, y si ya había visto milagros del Señor, esta ocasión era una oportunidad para ver el poder de Dios moverse a favor de un necesitado, Por lo cual, en el versículo 34 dice: “Y le dijo Pedro: Eneas, Jesucristo te sana; levántate, y haz tu cama. Y en seguida se levantó”, Gloria a Dios..!! el poder del Espíritu Santo seguía actuando a través de Pedro..!!, el Nombre de Jesús tiene todo poder..!! Amén..!! Y hoy día sigue teniendo ese mismo poder..!! “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8).
Este milagro del Señor, a través del apóstol Pedro, tenía un propósito definido, pues nada ocurre por casualidad o porque a Pedro le pareció bien hacer un milagro, de ninguna manera, quien actúa es Dios en nosotros, es el poder del Espíritu Santo manifestando su gloria, dando a conocer a Jesucristo a través de nosotros, por lo cual, el versículo 35 dice: “Y le vieron todos los que habitaban en Lida y en Sarón, los cuales se convirtieron al Señor”, o sea, los milagros son señales para que la gente que no conoce al Señor, vea su poder y se conviertan de sus caminos y crean que Jesucristo es el Señor y es nuestra Salvación.
Pr. Herman Gajardo P.


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