“21. No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.”
Mateo 7:21
Muchos, están convencidos que al morir, se irán a descansar a los brazos del Señor en el cielo, aduciendo que han sido buenos, o que han hecho buenas obras, que se han dado en vida por ayudar a los pobres, que han sido generosos, y no han escatimado recursos para ayudar a los necesitados, además han sido respetuosos de las cosas divinas, han asistido fielmente a sus iglesias, y son bien considerados en su entorno. De hecho, hay muchas personas que al saber que alguien murió, de inmediato dicen que “ya está con Dios, porque era una persona buena”, pero, las sagradas escrituras nos enseñan claramente lo siguiente: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” (Efesios 2:8-9), y esto, debemos aprenderlo y tomarlo muy en cuenta.
En el versículo que leemos hoy, nos dice enfáticamente: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”, por lo cual, es necesario meditar en estas palabras pronunciadas directamente por Jesús, pues Él examina nuestro corazón, y sabe realmente lo que somos, a Él no le podemos engañar, ni refutar sus enseñanzas. Dios tenga misericordia de nosotros y nos ayude a obedecer, y cumplir fielmente su voluntad.
Pr. Herman Gajardo P.


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