“3. Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?

4. Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe.

5. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán.

6. Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin.

7. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares.

8. Y todo esto será principio de dolores.”

Mateo 24:3-8

La venida de Jesús es inminente, todo lo que Él dijo que ocurriría, ya está sucediendo, las profecías bíblicas y las que expresamente Jesús especificó, en esta generación lo estamos viviendo y experimentando, hemos vivido dos guerras mundiales, hemos sido partícipes de innumerables terremotos, hambrunas, pestilencias, días difíciles por la pandemia del COVID-19, inseguridades de vida, gobiernos dictatoriales, etc., etc.

Jesús también dijo que algunos dirían que ellos son el Cristo, y también ya los hemos visto, los rumores de guerra son constantes, y las guerras de nación contra nación y reinos contra reinos, podemos interpretarlos como pensamientos y filosofías humanistas modernas, en contra de los que no están de acuerdo, y esto es a nivel mundial, pues ya todos estamos conscientes de estar viviendo los días que escribió el profeta Isaías, cuando dijo que llegarían días en que a lo bueno dirán malo y a lo malo dirán bueno, los valores morales han sido minados por la corrupción ideológica que está en boga.

Pero todo esto, dijo Jesús, “es necesario que acontezca”, y todo esto es porque su venida está cerca, nuestra redención se acerca, por lo cual debemos cada día aferrarnos a su Palabra, a sus promesas, a permanecer fieles, a no desmayar, a fortalecernos en el poder de su fuerza, a no dejarnos engañar por el enemigo que está al acecho, a no tranzar los principios divinos que hemos aprendido, a no entrometernos en asuntos políticos y sociales que son propios del mundo, nosotros ahora somos ciudadanos del cielo, y no podemos perder nuestra salvación por pensamientos personales al respecto y que no tienen asidero bíblico. Cuidémonos de no caer en los lazos del engañador, la venida de Cristo es lo que debemos esperar, y solo en su Presencia estaremos seguros.

Pr. Herman Gajardo P.