
“2. Que los ancianos sean sobrios, serios, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la paciencia.”
Tito 2:2
El apóstol Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, sigue dándole instrucciones a Tito, y en este versículo que leemos hoy, pone ciertas condiciones que deben cumplir aquellos que ocupen un lugar de autoridad en la Iglesia, y uno de los primeros requisitos mencionados es que deben ser “sobrios”, y esto tiene que ver con su carácter, pues el trabajo de guiar a otros, enseñándoles a conocer y depender de Cristo, primero se debe experimentar personalmente y ser un ejemplo para aquellos que van a aprender de él, por lo cual, el ser sobrios, está relacionado con ser sereno, seguro en su forma de actuar, moderado y discreto en su hablar, vestir, o en sus costumbres; luego agrega “serios”, o sea formal y leal en sus dichos, confiable, no ser bromista. Después dice “prudentes”, y esta característica tiene que ver con ser mesurados, que razona, que mide las consecuencias antes de tomar alguna decisión o determinación.
El versículo continúa luego con otro requisito: “sanos en la fe”, y esto se relaciona con entender cabalmente todo lo relacionado con nuestra fe, de acuerdo a las enseñanzas bíblicas, y sin posturas personales que contaminan, opacan o menguan la eficacia de la fe aprendida. También está el ser sanos “en el amor”, o sea que el amor sea genuino, sin condiciones, amar incluso a nuestros enemigos. Finalmente agrega el ser sanos “en la paciencia”, y esto nos enseña que debemos aprender a saber esperar siempre en el Señor, y no en lo que nosotros queremos que suceda, de manera que se cumpla ”su voluntad y no la nuestra”. Que Dios nos siga capacitando cada día, para ser obreros aprobados en el ministerio o propósito al cual Él nos ha llamado.
Pr. Herman Gajardo P.


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