
“12. Uno de ellos, su propio profeta, dijo: Los cretenses, siempre mentirosos, malas bestias, glotones ociosos.
13. Este testimonio es verdadero; por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe,”
Tito 1:12-13
En estos versículos que leemos hoy, el apóstol Pablo continúa enseñando y guiando a Tito para que pueda cumplir, con sabiduría de lo alto, el ministerio de ordenar, organizar y fundamentar la naciente iglesia en Creta, labor que innegablemente precisaba de la cobertura apostólica de Pablo, quien, en el versículo 12, y en relación a aquellos engañadores que se levantan para causar desasosiego en las congregaciones, le comenta que uno de estos, que se autodenominaba profeta, hablaba muy mal de los hermanos Cretenses, tildándolos de: “mentirosos, malas bestias, glotones ociosos”, lo cual imperativamente debía ponerse atajo cuánto antes, pues jamás un profeta de Dios hablaría de esa manera, y si los aludidos supieran de qué manera se expresaban de ellos provocaría un enojo, un quiebre, y una inmediata división en la iglesia, lo cual Tito debía evitar que sucediera.
En el versículo 13, Pablo le reitera que lo que le comenta es verdad, por lo tanto, frente a este tipo de situaciones, Tito debería “reprenderlos duramente”, y esto con la finalidad de que depusieran su actitud y optaran por arrepentirse de su accionar, con el fin de “que sean sanos en la fe”, qué tremenda enseñanza encontramos aquí, pues frente a casos como el descrito, los cuales son debido a espíritus de contención que se manifiestan entre nosotros también en este tiempo, por lo tanto, debemos aprender a cómo confrontarlos y no permitir que fructifiquen y siembren discordia entre nosotros. Debemos siempre procurar que quienes sean engañados por estos espíritus, también “sean sanos en la fe”, y que Dios sea glorificado.
Pr. Herman Gajardo P.


Sé la primera persona en compartir una reflexión.