“1. Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina.”

Tito 2:1

En este versículo que leemos hoy, que es el primero del segundo capítulo de la carta del apóstol Pablo a Tito, comienza con la palabra “pero”, que gramaticalmente es “una conjunción adversativa, que produce una contraposición entre dos proposiciones”, por lo cual Pablo la usa para darle un final a lo expuesto en todo el capítulo uno, donde nos enseña acerca de un tipo de personas que, apartándose de la verdad central de las escrituras, solo producen daño al verdadero evangelio, y en este versículo nos dice: “Pero tú”, como dándonos instrucciones precisas de lo que nosotros debemos hacer, y no nos da diferentes alternativas, ni opciones, sino que es enfático en declararnos lo único que debemos obedecer y poner en práctica: “habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina”, pues eso es nuestro fundamento, nuestra postura frente a las incongruencias del mundo y de los adversarios a lo establecido por Dios para cada uno de nosotros.

Existen muchos librepensadores respecto al mensaje del evangelio, y por lo mismo hay diferentes corrientes teológicas frente a ciertos tópicos, como aquellos relativos a la salvación, al rapto de la Iglesia, a los acontecimientos del último tiempo, y en general a valorar ciertos versículos que utilizan para exponer sus puntos de vista, pero muchas veces sin un análisis contextual de lo expuesto. Y precisamente ese es el mayor problema de tantas corrientes teológicas de este último tiempo, pues se fundamentan sólo en posturas de análisis personales sin escudriñar y analizar globalmente el mensaje de las escrituras, la cual tiene por objetivo el darnos a conocer a Dios y a su hijo Jesucristo y su mensaje de salvación. La sana doctrina, básicamente consiste en lo que Dios ha determinado, y que está descrito en la Biblia, como enseñanza y patrón de vida para cada uno de nosotros.

Pr. Herman Gajardo P.