“1. Salva, oh Jehová, porque se acabaron los piadosos; Porque han desaparecido los fieles de entre los hijos de los hombres.
2. Habla mentira cada uno con su prójimo; Hablan con labios lisonjeros, y con doblez de corazón.
3. Jehová destruirá todos los labios lisonjeros, Y la lengua que habla jactanciosamente;”
Salmo 12:1-3
“Salva, Oh Jehová”, era el grito casi desgarrador del salmista al ver como la maldad comenzaba a imperar, “Hosanna” era el término hebreo que usaban, el mismo grito que la gente le gritaba a Jesús cuando entró triunfante a Jerusalén, y esto porque reconocían en su persona al Salvador, al único que podía salvarlos de la tensa situación reinante.
Los piadosos habían dejado de serlo, los fieles habían desaparecido, de hecho paradojalmente, los mismos que gritaban “Hosanna, bendito el que viene en el Nombre del Señor”, tan solo unos pocos días después gritaban “Crucifícale, crucifícale”, y es que la tendencia de una persona sin temor de Dios, es lisonjero, son de doble corazón, han dejado de ser personas confiables, y en todas las esferas sociales, políticas y porqué no decirlo hasta religiosos.
Nuestra esperanza sigue siendo Jesús, el grito “Hosanna, sálvanos Señor”, debiera ser el grito de nuestra alma, de nuestro corazón sincero, nada aquí en la tierra puede calmar nuestra sed y nuestra hambre espiritual, solo Jesús es la fuente de agua viva, Él es el Pan de Vida, y Él vino a quedarse entre nosotros para que nunca nos encontremos solos, para que nos sintamos protegidos por su grandeza, por su poderío y por su gran misericordia.
Mediten en estas Palabras y que tengan una bendecida semana.
Pr. Herman Gajardo P.


Sé la primera persona en compartir una reflexión.