“6. Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean, Y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo; Cantaré y entonaré alabanzas a Jehová.”
Salmo 27:6
En este versículo que leemos hoy, el salmista David continúa hablando de sus vivencias y experiencias con el Señor, ya que una de las cosas que tenemos que tener en claro, y estar siempre conscientes de ello, es que todo lo que compartamos acerca de Dios, primero tenemos que vivirlo y experimentarlo, pues es necesario que, si vamos a hablar acerca de cualquier atributo de Dios, nosotros tengamos alguna experiencia vivida personalmente, para compartirla en caso de ser conveniente, para acentuar lo que vamos a enseñar. En el caso del versículo de hoy, David comienza diciéndonos: “Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean”, y esto porque él estaba seguro del tema expuesto, considerando sus vivencias adversas, y como una y otra vez el Señor lo libraba de diversos problemas y levantaba su cabeza sobre sus enemigos.
David era intrépido, atrevido, osado, no tenía miedo de enfrentar a sus oponentes, pero no confiaba en lo que él podía hacer, sino que su confianza estaba puesta en Dios, quien era el que peleaba y ganaba sus batallas, por lo cual, le daba siempre la honra al Señor en agradecimiento, por lo cual escribe: “Y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo; Cantaré y entonaré alabanzas a Jehová”, David nunca dejó de darle la gloria al Señor, y lo mismo debemos hacer nosotros en nuestra vida, y ser agradecidos, y reconocer que Dios es el que nos libra de todo mal, y expresarlo con júbilo, con alegría, con regocijo, y cantarle alabanzas a su Nombre.
Pr. Herman Gajardo P.


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