“21. Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.
22. Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.”
Santiago 1:21-22
Buen día amada iglesia del Señor!!! Sin duda alguna la palabra de Dios es hoy más que nunca nuestra guía, nuestra luz, nuestro manual de vida. Cabe destacar que el contexto de esta palabra es una exhortación en medio de tiempos complejos, tiempo de adversidad, tiempo de incertidumbre, tiempo de prueba, ¿será que estamos viviendo algún tiempo parecido al que describe las escrituras?. La palabra del Señor en estos versículos, nos indica 3 cosas muy claras:
1.- Desechar toda inmundicia y abundancia de malicia: Vivimos un tiempo en donde el mundo le llama a lo bueno malo y a lo malo bueno, donde estamos inmersos en medio de realidades de extrema inmoralidad y donde la gente realmente no quiere nada con Dios, eso es inmundicia, el diccionario lo describe como “gran cantidad de basura y suciedad” como hijos de Dios sabemos que debemos preocuparnos de ser luz, sin embargo, debemos estar atentos a no ensuciar nuestras vidas y no contaminarnos, que el mundo se convierta al Señor y no nosotros al mundo.
2.- Recibid con mansedumbre la palabra implantada: La palabra de Dios es clave, es viva y eficaz, lo hemos leído y escuchado por años, en predicas, en canciones, pero es hoy cuando debemos, en humildad, agudizar nuestros oídos a la voz del Señor, que es su palabra, la cual nos instruye y corrige en amor, provocando en nosotros el querer ser mejor para cada día para Él.
3.-Sed hacedores y no tan solo oidores de su palabra: El desafío está puesto sobre la mesa, ¿seremos solo de los que escuchan, o seremos hacedores de la palabra de verdad?. Miremos atentamente la perfecta ley de Dios, perseveremos en ella y seremos bienaventurados en todo lo que hagamos. ¡Amén!
Cristian Ocaña S.
Templo CORBÁN


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