
“13. ¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre.”
Santiago 3:13
Al leer este versículo bíblico de hoy, quizás más de alguien podría pensar o entender que Dios nos está hablando con sarcasmo, pero nuestro Dios es un Dios de amor y misericordia, por lo cual tenemos la certeza que se trata de una buena enseñanza en relación a que tenemos que evaluar nuestra manera de ser, de hablar, de situarnos en nuestro accionar diario, pues quienes nos rodean, más que escucharnos nos observan, y lo que ven en nosotros es lo que realmente escuchan, y esto tiene mucho que ver en cómo nosotros creemos ser o creemos que nos ven, y muchas veces nuestro actuar nos delata. Y en esto es en lo que debemos pensar, como nos dice su Palabra: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”.
Si nos proponemos escudriñar su Palabra, obedecerla, y ponerla en práctica, podremos absorber de su sabiduría, aquella que viene de lo alto, estando sensibles a su voz, procurando en todo agradar a Dios, todo lo que hagamos será o estará acorde a lo que Dios espera ver en cada uno de nosotros, y solo así podremos esperar que Dios cumpla su propósito en nosotros. Debemos ser referentes de su gloria, de su gracia, y solo a través de nuestra buena conducta podremos dar a conocer sus obras, y todo en una sabia mansedumbre, sin jactancia ni vanagloria, de manera que todos vean a Cristo en nosotros, como bien dijo el apóstol Pablo: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20).
Pr. Herman Gajardo P.


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